No son los primeros ni serán los últimos y es que excavar en Granada es lo que tiene. A cada metro, nunca mejor dicho, hay restos arqueológicos de distintas épocas.
La noticia es de hace unos días. Esta vez se han encontrado varias sepulturas con restos humanos y un horno. Éste parece estar algo deteriorado por lo que se apunta al expolio. Las excavaciones ilegales suelen ir siempre un paso por delante. Estos restos se suman a las 22 tumbas tardo-romanas encontradas en abril y podrían formar parte de un edificio religioso situado por la zona. Los restos se encuentran en el cruce del camino de Ronda con la calle Recogidas.
Obras en el camino de Ronda.
No es raro encontrar este tipo de restos arqueológicos en la zona. Desde la Junta de Andalucía apuntan a que no son restos relevantes y que el trazado seguirá su curso.
Aquí entramos en el debate. ¿Es más importante proteger el patrimonio cultural o el avance de las obras del metro? Hay quienes apuntan a que no se puede paralizar el progreso únicamente por encontrar una serie de restos de otras épocas. Otros señalan que sería más conveniente proteger el patrimonio de la ciudad ya que genera mayor riqueza que la que puede aportar dicho metro.
Es cierto que es bueno que se abra todo tipo de debates pero como suele ocurrir la decisión ya está tomada desde hace tiempo. Hay que continuar la construcción de las obras del metro. Quizás esta vez sólo se trate de unas sepulturas con restos humanos. Pero si le añadimos la cantidad de restos que se han ido encontrando a lo largo del trazado de las obras suma una cantidad bastante relevante. Y en algunos casos no se va a poder revertir el proceso. Los elementos muebles pueden salvarse llevándolos a otro lugar. Pero los bienes inmuebles quedan bajo las obras. Parte de una edificación del siglo XII que servía para recrear batallas navales (naumaquia) en plena Granada ha quedado destruida. Al menos, parece que una parte se va a conservar.
El empeño por el avance a veces elimina parte de nuestra historia. Yo me inclino por un termino medio, proteger todo lo posible pero sin poner excesivas trabas al progreso. El problema suele ser que el progreso avanza en una sola dirección como una avalancha de nieve. Incluso en la montaña se hacen pequeñas detonaciones para producir avalanchas menores que no acaben con todo. Se podría combinar el progreso con la protección del patrimonio cultural. De hecho no son conceptos irreconciliables. El progreso siempre es mejor si está controlado.

Y eso sólo los restos que se deciden hacer públicos, porque Granada está prácticamente construida sobre ruinas antiguas y pocas veces estas ruinas se rescatan.
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